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La
Madrileña comenzó su actividad en el año 2005 bajo la experiencia y saber hacer
de una empresa con gran trayectoria empresarial en el sector hostelero. Desde
sus inicios tres pilares fundamentales han impulsado el éxito de sus locales:
la calidad de su servicio, el ambiente amigable de sus establecimientos y su
propuesta gastronómica.
La
oferta de los restaurantes refleja la tradición culinaria madrileña a través de
su amplia variedad de tapas, platos y raciones: tigres, croquetas, boquerones
fritos, revueltos, patatas madrileñas, chorizo frito, gambas, sepia, etc.
Además cuenta con platos más elaborados a base de arroces, carnes, pescados y
mariscos.
Para
completar su propuesta en La Madrileña son especialistas en tirar cañas y
tienen el típico vermouth de grifo. Asimismo, presentan gran selección de
vinos.
Otro
de los valores diferenciales de la enseña es el ambiente acogedor que se
respira en sus cervecerías, en las que se cuida al máximo todos los detalles
para recrear el mejor entorno. El ladrillo visto forma parte de la decoración,
junto con los alicatados y azulejos personalizados, que se mezcla con la madera
y alforja, lo que proporciona un escenario muy castizo.
La
inversión necesaria para poner en funcionamiento una franquicia La Madrileña
gira en torno a 250.000 euros. La dimensión mínima de los locales es de 120
metros cuadrados y las poblaciones deben tener más de 20.000 habitantes. |